inicio_post

EL INICIO DE LA COSTUMBRE

Un instinto natural, una costumbre familiar que atraviesa al pueblo argentino en general, todos sabemos de qué hablamos cuando decimos “Empezá la ronda” o “¿Pongo el agua?” pero quizás no todos sabemos cómo esta costumbre llegó a nuestra cultura.

Cuenta la leyenda…que hace muchísimos años, la luna (Yací), transformada en una hermosa mujer con una rubia cabellera, bajaba a la tierra para pasear por los campos, apreciar más de cerca la belleza de las flores, tocar el fresco del agua de los arroyuelos y escuchar el armonioso canto de las aves. Pero no bajaba sola, bajaba acompañada de una nube, a quien transformaba, también, en una hermosa dama.

Una tarde, cuando ambas damas, paseaban por los frondosos campos, se les cruzó un enorme tigre (yaguareté) que completamente amenazante, se lanzó sobre las dos hermosas damas, pero en ese preciso momento cayó tendido al piso, producto de una flecha lanzada por un viejo indio, momento que aprovechan las damas, para salir huyendo y transformarse nuevamente en la Luna y la nube,

Cuando el peligro pasó, el indio buscó a las dos damas que socorrió, pero no las llegó a encontrar. Ya en su casa, cuando estaba durmiendo, la hermosa dama se apareció en sus sueños y le dijo “Yo soy Yací, la diosa de los hombres buenos, e observado tu valentía y cómo arriesgaste tu vida para salvar la mía, en forma de premio haré nacer para tí, en este bosque, una nueva planta y tu la llamarás Caá. Esta planta tendrá muchos beneficios y serán gracias a tu valentía.”

Según la leyenda, la yerba mate es el premio que recibió un alma valiente y buena. Por eso esta planta nos brinda sus mejores dones.

La costumbre del mate se incorporó a nuestra cultura mucho antes de lo que creemos, los guaraníes, indígenas nativos que ocupaban la mayor parte del territorio argentino.. Antes de la llegada de los españoles, ya masticaban o colocaban en una calabaza con agua y sorbían, usando sus dientes como filtro o por medio de un canuto de caña. Según ellos, lejos de aflojarlos, estas hojas les daban mayor resistencia para las largas marchas o para realizar las labores diarias; podemos decir que es actualmente una de las pocas costumbres que perduran desde esa época. El mate sigue siendo compañero de tareas diarias, charlas con amigos, noches de estudio, y miles de momentos más; una tradición que se sigue transmitiendo de generación en generación.

La Cumbrecita 2017. Todos los derechos reservados